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Tertulias
virtuales
(foro
artesano)
Vamos a poner por escrito
nuestros pensamientos, nuestros deseos, nuestras búsquedas, nuestras
esperanzas.
Está pensado como un foro "a fuego
lento", como un horno de leña.
Queremos dejar un hueco para recordar la
sabiduría que hemos recibido antes de otros y que ahora, nosotros,
queremos ofrecer; con nuestra perspectiva limitada y nuestros ojos
puestos en el futuro, aunque muy atentos al presente, y enraizados,
claro, en el pasado.
MENSAJES:
Mensajes del verano del 2004:
Mercedes Laguna
escribe
para nuestro foro; día 26 de agosto.
Mercedes Laguna
escribe
para nuestro foro; día 26 de agosto.
Ismael Suárez, desde Oviedo,
escribe para nuestro foro; día 26 de agosto.
Eva
Raquel Castaño
escribe
para nuestro foro; día 26 de agosto.
Virginia Ariza,
desde Cádiz, escribe para nuestro foro; día 28 de agosto.
Emilia Ruiz
escribe para nuestro foro;
día 27 de agosto.
Mercedes Laguna
escribe
para nuestro foro; día 25 de agosto.
Beatriz
Ciria, desde Huesca, escribe para nuestro
foro; día 25 de agosto (2º mensaje).
Ismael Suárez, desde Oviedo,
escribe para nuestro foro; día 25 de agosto.
Miguel Ángel Córdoba,
desde Villacañas, escribe para nuestro foro; día 25 de
agosto:
Beatriz Ciria,
desde Huesca, escribe para nuestro foro; día 25 de agosto.
Ismael Suárez, desde Oviedo,
escribe para nuestro foro; día 24 de agosto.
Mercedes Laguna
escribe
para nuestro foro; día 24 de agosto.
Javier de Reparaz
escribe
para nuestro foro; día 24 de agosto
Mercedes Laguna
escribe
para nuestro foro; día 23 de agosto.
Ismael Suárez,
escribe para nuestro foro; día 22 de agosto.
Emilia Ruiz
escribe para nuestro foro;
día 21 de agosto.
Javier de
Reparaz
escribe
para nuestro foro; día 19 de agosto.
Mercedes Laguna
escribe
para nuestro foro; día 18 de agosto.
Mercedes
Laguna
escribe
para nuestro foro; día 16 de agosto.
Eva
Raquel Castaño
escribe
para nuestro foro; día 16 de agosto.
Emilia Ruiz
nos envía un poema: 14 de
agosto.
Eva
Raquel Castaño
escribe
para nuestro foro; día 14 de agosto.
Emilia Ruiz
escribe para nuestro foro; día 14
de agosto.
Ismael Suárez, escribe para nuestro foro; día
13 de agosto.
Mercedes Laguna; 12 de agosto.
Joaquín Castellano escribe
para nuestro foro; día 11 de agosto.
Emilia Ruiz
escribe para nuestro foro; día 11
de agosto.
Mercedes Laguna;
respuesta al comentario; otro poema; día 9 de agosto.
Un comentario y un poema;
día 6 de agosto.
Mercedes Laguna
escribe para nuestro foro el día
30 de julio. Tiempo libre para observar.
Mercedes Laguna
escribe para nuestro foro el día
21 de julio.
Ismael Suárez, desde Oviedo,
escribe para nuestro foro; día 7 de julio.
Beatriz
Ciria, desde Huesca nos escribe (7
de octubre):
Hola de nuevo:
Quedó hace tiempo colgado el tema de
qué características debe tener o no un texto para ser
considerado como filosófico. No es un problema que me
hubiera planteado de forma consciente y había dado por
hechas quizá demasiados elementos.
A todos mis alumnos les insisto, en
relación a la filosofía o la ética, en que existe el tópico
de creer que la filosofía es aquello lejano que contempla el
mundo desde arriba. Creo que todavía pueden ser secuelas de
Las Nubes, de Aristófanes... Por tal
motivo les insto a que busquen frases que han oído en su
casa, refranes, citas literarias...frases hechas, y las
desmenuzamos: qué temas tratan, qué parte de la
filosofía estudia esos temas, qué modelo filosófico pueden
representar... Y todo esto para que lleguen a la conclusión
de que la filosofía está en cada rincón, en cada palabra, en
cada círculo y conversación, en todas las vivencias de la
vida. ¿Qué características tiene todo para ser considerado
como digno de ser investigado por la filosofía? Por lo que
de lo indicado pretendo inferir que no son las
características del texto sino la actitud de la persona ante
el mundo. En la enseñanza se trata de despertar esa actitud,
o por lo menos que cuando se presentan según qué temas o
según qué puntos de vista o cuestiones en relación a ellos,
pues están haciendo filosofía. Mal que les pese.
Siento no haber intervenido antes,
tampoco tengo tiempo. Os agradezco una vez más los mensajes
de apoyo recibidos, no son sólo palabras, son hechos que
animan
a seguir y seguir. A ver si nos decidimos a participar un
poco más, que os echo de menos. De momento, "podéis ir en
paz". De momento. Cuidaros mucho y no os agobiéis, que va
mal para la salud.
Un abrazo,
Beatriz
De los
mensajes de Emilia Ruiz en las
tertulias virtuales; 25 de junio.
De los
mensajes de Mercedes Laguna en las
tertulias virtuales; 26 de junio.
De los
mensajes de Emilia Ruiz en las
tertulias virtuales; 28 de junio.
De los
mensajes de Mercedes Laguna
en las tertulias virtuales; 1
de julio.
De los
mensajes de Emilia Ruiz
en las tertulias virtuales; 2
de julio.
Joaquín Castellano
escribe para el foro; 2 de julio:
Mercedes Laguna
escribe
para nuestro foro; día 23 de agosto:
Teorías sobre los valores
(sobre la “ley moral” de la que nos hablaba Kant)
Con los textos sobre Hegel y Kant entre las
manos, con las palabras directas de Kant en nuestro
foro, me encuentro una ayuda de peso: Raymond Boudon.
Estoy leyendo su libro The origin of
values. Sociology and Philosophy of
Beliefs. Me está
gustando. En especial me resulta grata la crítica que
hace no ya a la teoría sobre el origen de los valores de
Nietzsche y su interpretación de la moral, sino sobre
todo a la recepción posmodernista de esta teoría hasta
el punto de convertirse en una moda que no deja pasar y
atender otras teorías sobre los valores, tanto clásicas
como contemporáneas. Desde el siglo XIX a nuestros días
han surgido otras teorías sobre los valores, distintas a
las de Nietzsche y Freud, que pueden ser cuestionables,
que habrá que criticar, pero que, por lo menos, habrá
que oír con la atención necesaria.
Hay detrás de este “ataque” una idea de
Boudon que me parece importantísima: los valores no son
sólo ilusiones; aunque dependan del contexto, tiene que
haber unos criterios que los conviertan en racionales;
aunque influya en ellos nuestra parte emocional, no son
irracionales (no puede estar manejado su “uso” ni la
reflexión sobre ellos por la subjetividad y menos por la
irracionalidad).
Esta importancia de la racionalidad en la
teoría de los valores la rescata Boudon especialmente de
Weber. También habla de la perspectiva fenomenológica de
Scheler. Es la de Boudon una perspectiva desde las
ciencias sociales, pero que no se desliga de la
ontología.
En este punto: el conflicto entre considerar
a los valores “ilusiones” subjetivas (psicología) y
relacionarlos con las influencias sociales (sociología)
me vuelve otra vez los ojos a Hegel y al mensaje de
Ismael. Es un camino que habrá que transitar.
Un
fragmento del libro de Boudon como ejemplo :
“La concepción de los valores de Nietzsche, Freud y Marx
ha tenido mucha influencia en los escritos modernos
sobre los valores. Como ha sido señalado de forma
acertada por algunos observadores de la escena
intelectual francesa, los intelectuales
franceses bautizados como “pensadores del 68” se han
inspirado en Nietzsche, Freud y Marx, aunque a veces no
se reconoce este hecho, sólo que escriben en un estilo
oscuro y misterioso que los caracteriza. (Foucault,
Lacan , Derrida…).
La mayoría de los pensadores del
68 han
desarrollado una variante u otra de la tan nombrada
teoría de los valores relativista y posmodernista;
aunque, más allá de sus diferencias, tienen en común el
considerar a los valores como ilusiones”.
Sigue diciendo Boudon que esta teoría es la
más conocida actualmente porque se amolda al relativismo
predominante en el mundo occidental, y que, como
tendemos a prestar atención casi exclusiva a las teorías
que son más populares, no atendemos a la diversidad, a
las otras teorías que se han elaborado desde el XIX.
Habla en este punto de los “ciclos de atención”.
Más adelante os pasaré más fragmentos de su trabajo
Un
saludo
Mercedes
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Javier de Reparaz
escribe
para nuestro foro; día 24 de agosto:
No creo que sea cuestión de
popularidad, de moda o de "ciclos de atención". Creo
que los argumentos que han presentado han aportado
nuevos datos para el diálogo que supone la
filosofía. No creo que Kant "arrasara" por un cambio
en el "ciclo de atención". Simplemente sus
argumentos fueron de suficiente calidad como para
superar a los anteriores.
Si vemos a la ciencias (Filosofía, Física, etc.)
como en perpetua evolución, no podemos volver a
revisar los pensadores del siglo XIX ignorando lo
que han dicho otros pensadores posteriores a ellos.
No se trata de ignorarlos, si no de que sus palabras
nos suenan "vacías". Sin embargo, hemos de
reconocerlo, eso no pasa con otros autores, o con
otros textos de los mismos autores, que "suenan"
extrañamente actuales.
Una cuestión bonita a debatir es si en ese diálogo
perpetuo de los pensadores con sus predecesores es
si vamos hacia adelante, hacia atrás o hacia ningún
lado. Este tema ya lo planteó U. Eco en el famoso
libro de "Apocalípticos o integrados". Yo soy de los
"integrados", pienso que vamos para adelante, aunque
no a la velocidad que me gustaría. Vamos que veo la botella "medio llena".
Javier de Reparaz
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Mercedes Laguna
escribe
para nuestro foro; día 24 de agosto:
Yo no creo que sea ir hacia
atrás mirar al pasado y a los contemporáneos a los
que normalmente no se escucha, y no considero,
obviamente, que sea una postura involucionista.
Simplemente opino, con Boudon, que es preciso volver
a mirar, releer desde nuestro momento histórico y
reflexionar por qué una determinada teoría tiene más
o menos éxito.
Nota: ya sabía yo que este
tema crearía polémica. Vamos bien.
Continuará
Mercedes
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Ismael Suárez, desde Oviedo,
escribe para nuestro foro; día 24 de
agosto:
Boudon
nos plantea la cuestión de si los aspectos universal y
contextual de los valores pueden o no ser tratados de
forma independiente. En efecto, parece que tal como
entiende el propio Boudon, los valores deben ser
considerados desde ambos puntos de vista de forma
simultánea. Ni son ilusiones dependientes del contexto,
no son algo irracional.
Cada
sociedad construye una teoría de los valores propia,
adecuada a sus circunstancias y a su historia, y en ese
sentido es contextual. Pero todas las teorías son
elaboradas por seres humanos, cuyos cerebros están
constituidos de forma similar, decimos que somos seres
racionales, y en ese sentido son universales. Las
teorías de los valores no son, pienso, sino
encarnaciones concretas de esquemas de comportamiento
generales.
Así
planteado, el trabajo a realizar para superar las
tentaciones universalistas y relativistas sería proceder
al análisis del origen de los valores concretos, para
encontrar esa rama o tronco común que los sustenta. Creo
que sería un buen punto de partida para lograr una mayor
comprensión y tolerancia entre los seres humanos.
Sobre la
cuestión de la evolución del pensamiento, me ha venido a
la mente el libro “El cambio conceptual” de S. Toulmin.
Se trata de análisis aplicables tanto a los conceptos
científicos como a los conceptos morales. Toulmin busca
una superación del absolutismo y el relativismo, a
través de una concepción de lo que denomina “dinámica
conceptual” basada más en procedimientos de análisis del
desarrollo histórico de los conceptos que en conceptos
estáticos integrados en esquemas lógicos o sistemas
morales.
Saludos,
Ismael
=_____________________________________________
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Beatriz Ciria, desde
Huesca,
escribe para nuestro foro; día 25 de agosto:
Hola:
Doy señales de vida con un poco más de tiempo, porque
hace un mes que no dispongo de ordenata [...]
Me llamo Beatriz Ciria, y vivo en Huesca. [...] No
recuerdo qué tipo de madurez tenía hasta el 27 de junio
del año pasado. Soy consciente de que he cambiado mucho
desde la muerte de mi padre, y espero que esté siendo a
mejor. Sólo me da mucha rabia el que no sepa aprender
más que a bofetada limpia.
No
recuerdo muy bien qué otras preguntas había que
responder. Sí recuerdo que en el mensaje que perdí os
intentaba explicar unos cuantos recuerdos de mi
infancia, que mi memoria ha concentrado. Consiste en una
habitación de la casa de mis padres, en la primera
planta, orientada al sur. Yo estoy en la cama, sola o
con mi hermana, con la que la compartíamos. Es por la
mañana, de invierno pero con sol, que se cuela por entre
las rendijas de una desvencijada puerta de dos hojas un
tanto bajita porque el techo es abuardillado.
Y sobre los rectilíneos rayos cabalgan infinitas
partículas de polvo. Me arrebullono en el calor que
sabe mejor porque sé que tendré que abandonarlo para ir
a misa. Y huelo la ropa que está planchando mi madre en
la mesa camilla que hay a los pies de la cama, o el café
que está preparando mi otra hermana, abajo en la cocina.
Y oigo el tamizado sonido de la plancha rozando las
bastas sábanas de hilo, o las suaves voces de quienes
charlan con la prudencia del que los que saben que son
los más madrugadores de la casa; abajo, por entre el
hueco de la negra escalera.
Si es en primavera, por el portón entra la furia olorosa
de los geranios de limón que acumula mi madre
colgados al vacío de una barandilla de forja.
Bueno, ya no sé qué más decir, así que si falta
algo...lo pedís.
Espero no haberos aburrido demasiado:
Beatriz
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Ismael Suárez, desde Oviedo,
escribe para nuestro foro; día 25 de
agosto:
Una
buena presentación.
A mí me
has trasladado a tus recuerdos, he visto los rayos
de sol por las rendijas, he olido el café y los
geranios, y he oído la plancha y las suaves voces.
Es
curioso, y bonito, cómo podemos comunicar
sentimientos así a personas desconocidas, en la
distancia. La magia de la escritura, en el ámbito
del “tercer entorno” que nos presentaba hace tiempo
Mercedes.
Ismael
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Miguel Ángel Córdoba , desde Villacañas, escribe para nuestro foro; día 25 de agosto:
Gracias
Beatriz por traernos esos preciosos recuerdos. Los
que hemos pasado nuestra niñez en un medio rural
compartimos esos sentimientos (no digo que en la
ciudad no existan), y los llevamos inevitablemente a
flor de piel...
...yo
cada vez que me ducho procuro que no se me borren .
Beatriz Ciria, desde Huesca,
escribe para nuestro foro; día 25 de agosto
(2º):
Hola de nuevo:
A ver si adelantamos un poco los deberes, que los llevo un
tanto atrasados.
Tomo el texto de Kant, el de Hegel aún no lo he leído.
Desde el principio me recuerda el
"como es arriba es abajo" de los pitagóricos. Dejando de
lado el aspecto iniciático y mistérico de la secta, y
olvidando por completo la astrología, Kant admira el orden
de la naturaleza y el universo, y también ese poderoso
instrumento, que tan profundamente está investigando, que el
ser humano tiene dentro. Y dado que todo funciona tan bien,
¿por qué no ha de ser todo y lo mismo?. Creo que también
pone de manifiesto un deseo.
Kant es consciente de la vía
integradora de la concepción idealista y empirista de la
razón que ha desarrollado en su crítica de la razón pura.
Pero opino que la integración de las razones pura, práctica
y pragmática de la crítica de la razón práctica no sea tan
redonda. Y hago referencia de nuevo al tema de la
fundamentación de la ética. A Kant le gustaría que
obedeciéramos la ley moral del mismo modo que obedecemos la
ley natural. Y la realidad le muestra que no es así. Por lo
que (insisto, creo) nos muestra lo que él ha sido capaz de
hacer y el camino que cree debemos seguir para lograr la
suma integración.
También opino que adora el orden, y
como buen racionalista (y alemán-prusiano)del s. XVIII,
considera que el universo ha de ser tan ordenado como la
razón y por tanto, racional.
Hoy seguimos con el mismo problema,
como Pitágoras, como Hume, Habermas...pero como Ismael,
también creo que sabemos un poco más. No tanto de las
respuestas como de la pregunta misma: más matices, más
"aristas", más aspectos.
¿Qué sucedería si en lugar de un
universo perfectamente ordenado y racional existiera algo
parecido a "una anarquía que marcha"? (no recuerdo qué
personaje definió así a la India. Y siempre que leo a Hegel
me viene a la mente, no sé por qué. Seguro que a Hegel le
daba un jamacuco si se enterara de que puede sugerir algo
tan irracional. ¿O no?).
Y aquí viene cuando lo relaciono con
los valores. En el siglo XIX se concebían como los conceptos
en el medievo, como algo que tenía existencia real, y tal
existencia justificaba el conocimiento y uso que se hacía de
ellos. Aplicando a tal menester aspectos de filosofía del
lenguaje, ¿los valores podrían ser como los conceptos tal y
como los concebía Wittgenstein?.
No sé si existen realidades fuera de
nosotros que justifiquen la elaboración de conceptos de
valores. Sí sé que los conceptos los usamos.
Bueno, que esto se ha alargado en demasía. Otro rato más.
Gracias por los animos que me habéis ido
dispensando a lo largo de todo el año, y sobre todo en este
verano, que ha sido muy largo. Un abrazazo muy gordo para
todos/as:
Beatriz
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Mercedes Laguna
escribe
para nuestro foro; día 25 de agosto:
Creo que inmersos en el
perfume de la memoria, adonde nos ha llevado la página
de hoy, podréis entender por qué os mando ahora un
escrito de hace unos años, en el que hablo sobre un
recuerdo de mi infancia.
Un saludo
Mercedes
_______________________
Ismael Suárez, desde Oviedo,
escribe para nuestro foro; día 26 de agosto:
Hola,
Hoy es Mercedes quien nos
sumerge en su memoria. Con un excelente estilo en la
escritura y con una delicadeza en la comunicación de los
sentimientos que nos deja el corazón temblando.
Recuerdos muy lejanos, que en otros casos quedan
borrosos, en éste parecen vivirse casi en este instante,
aunque un frescor en el recuerdo que es producto de unos
trágicos hechos.
Este escrito y la manera en
que Mercedes nos presenta esa vivencia, me despierta
algunas reflexiones filosóficas sobre la vida. A veces
uno se pregunta si somos tan distintos ahora que en
aquellos momentos. Nuestras pequeñas mentes se iban
formando poco a poco, lo siguen haciendo ahora, y no
dejarán de hacerlo, pero, ¿en qué momento esa variación
deja de ser radicalmente veloz para dejar un ser humano
con una cierta estabilidad en su manera de pensar y de
sentir? No me atrevo a dar una respuesta. Quizá cuando
empezamos a tener recuerdos, empezamos a tener historia
personal, empezamos a reconocernos a nosotros mismos, y
empezamos a ser. Probablemente Mercedes sea, un poco,
quizá bastante, esa niña. Quizá también Beatriz. Quizá
todos lo seamos.
Saludos,
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Mercedes Laguna
escribe
para nuestro foro; día 26 de agosto:
Antes de
que Ismael enviara su mensaje de esta mañana, estaba
yo preparando el que sigue para enviarlo al foro:
______________________________
La
respuesta de Ismael a la presentación de Beatriz fue,
además de bonita y cariñosa, oportuna (se podría decir
que racionalmente adecuada). Como una puesta en práctica
de aquello que decía Eduardo Bustos: el significado de
algo es tal cuando el auditorio lo comprende, cuando
capta lo que ha querido decir el emisor. En palabras
cotidianas: demuestra que hay auténtica escucha.
¿Sí o
no las emociones intervienen en la formación del
conocimiento? ¿Sí o no la historia, el devenir, el
proceso y la interrelación de historias conforman el
tejido del pensamiento?
(Preguntas casi retóricas)
A los
filósofos les toca refexionar sobre ellas.
Esto
los buenos escritores y lectores de novelas lo saben
hace mucho tiempo.
_______________________________
Ahora
que el mismo Ismael ha comenzado a reflexionar sobre la
función de la memoria en la construcción del sujeto
humano, pienso que es estamos ante una buena
oportunidad: reflexionar individualmente, compartir
nuestros pensamientos... Quizá también por aquí
encontremos alguna respuesta (mejor algún camino) para
entender por qué asumimos determinados valores.
Un saludo
Mercedes
Nota:
los recuerdos nos fuerzan a elaborar, construir el
pasado y, con él, el presente para hacérnoslo comprender
a nosotros mismos y, de paso, a los otros; pero también
la escritura, y, en especial, este tipo de escritura en
el tercer entorno (el "ordenata" que decía Beatriz), que
nos lleva a esforzarnos en construir unos hilos (y con
ellos lazos) con personas a las que, en la mayoría de
los casos, no hemos visto nunca. Esa necesidad de
construir y cubrir enormes extensiones (de espacio, de
tiempo, ideológicas, anímicas, etc, etc...) con puentes
virtuales tiene mucho que ver, pienso yo, con la
literatura y con la filosofía: el lenguaje y el
pensamiento tienen que suplir los datos que proporcionan
los entornos 1 y 2, es decir: el ver a una persona, cómo
son sus ojos, conocer cómo habla, cómo mira, cómo viste,
cómo responde a las situaciones.
La necesidad de
tejer huecos es tremendamente fructífera, ¿estáis de
acuerdo?
- - - - - - - - - - - - - -- - -
Otra
nota:
tengo que hablar también sobre las breves pero sinceras
y amables palabras de Miguel Ángel en su respuesta de
ayer. Lo digo ahora: son hilos que nos hacen falta, y
que tejen esos huecos de los que hablaba.
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Eva Raquel
Castaño
escribe para
nuestro foro; día 26 de agosto:
La primera
vez que leí Cavila y el Gigante Mercedes me hizo
llorar de emoción y nostalgia por un tiempo ya
pasado y tan lejano: el de la niñez. Me sentí
totalmente reflejada y transportada a un espacio en
el que mis abuelos lo llenaban todo con su humildad,
bondad y sabiduría de vida.
Últimamente, los demás me
habéis vuelto a sorprender con vuestros recuerdos de
infancia. ¡Enhorabuena a todos!.
Yo pasaba muchos días en el campo con mis abuelos
paternos y allí tuve las impresiones descritas por
vosotros. Aunque ellos ya no están, estos últimos
días los he pasado en su cortijo. Ha sido un placer
hacerlos presentes, de algún modo, en mi transcurrir
diario. Cuando estaba allí recordaba vuestros
escritos al respecto. Y, hoy, para redondear el
panorama he leído "En el espejo de la memoria" y la
Respuesta de "Siguen los recuerdos".
Gracias por sumergirnos en esos recuerdos tan
bonitos que a veces la vida actual hace que
"aparquemos", en cierta medida. Pero,
afortunadamente son parte de nosotros y resurgen,
una y otra vez, de la forma más insospechada como ha
sido en este caso compartiendo nuestros sentimientos
a través del foro.
Un saludo
Eva Raquel
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Mercedes Laguna
escribe para nuestro foro; día
26 de agosto (2º):
No tiene nada que ver, aparentemente, con la
memoria, pero os voy a enviar unas notas sobre Hegel.
Buscad, y a lo mejor encontraréis alguna conexión
implícita, como esas que hay que leer entre líneas
en los escritos literarios.
Un saludo
Mercedes
El flujo de una melodía
armónicamente escandida
Felix Duque en su
estudio
sobre la Lógica de Hegel nos dice unas cosas
que suenan raras, rarísimas si las comparamos con la
imagen que tenemos del pétreo filósofo del sistema:
“El elemento del
Concepto (que Hegel llama “lo Lógico”) es la
abstracción determinada de todos los ámbitos
del saber (no en sus peculiaridades, sino en sus
leyes y principios) constituidos en una determinada
época (el presente), enraizados en un pueblo
histórico en estrecha conexión con otros y con el
pasado común (la Historia Universal), y expresados
en un lenguaje evolucionado y cultivado. Y a la
inversa: podemos hablar de ámbito científico, de
época, de pueblo, de Historia y de lenguaje porque
hemos articulado esa totalidad de sentido en un Todo
de verdad. De ahí la paradójica intemporalidad
móvil de la lógica: el método se va
robusteciendo y estrechando, refinándose cada vez
más, según se suceden conocimientos y
acontecimientos sociopolíticos y religiosos. La
Lógica es una abstracción que rezuma vida.”
La Lógica es
un tejido móvil y vivo, el flujo de una
melodía armónicamente escandida.
En la Fenomenología del Espíritu
encontramos un ejemplo muy claro de este flujo:
las formas se conducen entre sí, dice Hegel,
como en una planta el capullo, la flor y el
fruto. Parece que se tratase de momentos
distintos y sucesivos, cuando en realidad se dan
tan sólo como movimientos en contraposición. El
capullo lo es “de veras” cuando desaparece en la
floración (no en la flor como si se tratara de
cambiar una pieza mecánica por otra); y la flor
lo es cuando el fruto en su “fructificar”
“define a la floración como una falsa existencia
de la planta”. La planta en su integridad es
ese movimiento, en el que “las formas no se
limitan a diferenciarse entre sí, sino que se
expulsan también unas a otras, como
incompatibles entre sí. Pero su naturaleza
fluida las convierte al mismo tiempo en momentos
de la unidad orgánica, en donde no sólo no
están ya en conflicto, sino que la una es tan
necesaria como la otra, de modo que esta igual
necesidad constituye por primera vez la vida del
Todo. […] No existe la planta y además el
capullo, la flor y el fruto, sino que este
último es el resultado de la negación del
primero por la acción de la segunda; y, en este
sentido especulativo, el fruto es la verdad de
la planta o, lo que es lo mismo, la planta en
su verdad.
Mi breve comentario:
Este texto tan
abstruso de la Lógica de Hegel y los comentarios a
los que ha dado lugar me sugieren la relación entre
el contexto y lo universal de los que hablábamos a
partir de las palabras de Boudon (“fundamentación de
la ética”, “origen de los valores”). Pero también, a
la manera de una figura geométrica que sirve de
analogía para explicar algo, me habla del proceso de
la vida, de la progresiva construcción del sujeto
humano (por tanto de la memoria y de su poder en la
“arquitectura” del “yo”, si es que podemos hablar
así), de la interrelación, de la historia.
Me recuerda la
lucha perpetua entre el lenguaje y el pensamiento:
éste lidia consigo mismo y con el mundo para
articularse y comprender, y, después (o al mismo
tiempo, porque quizá necesitamos al pobrecito
lenguaje para poder pensar) la lucha titánica por
expresar lo que apenas hemos vislumbrado.
Me produce respeto
el empeño incansable de Hegel por armonizar la
abstracción y lo determinado: abrir desde el
presente un vórtice, que arrastre desde el ser
concreto del aquí y del ahora a la totalidad. Un
punto–agujero que se hunde y regresa, y, a manera de
radios, conduce a todas las direcciones que forman
una imaginaria esfera infinita.
Una línea nos conduce a la
unidad (nunca conseguida) en la que cada etapa (o
punto, o hito) engendra a la siguiente en nuestra
vida personal, en la que nuestra historia que “se
hace” al poner en práctica la fuerza de la narración
de sí misma (porque ahí está la unidad del presente
con el pasado y con el futuro). Otro radio nos
llevará a tratar la interrelación, el nivel social,
otro el contexto y lo universal…
En mi libro de
Francés de 1º de Bachiller (un Bachiller Elemental
que se comenzaba a los 10 años) había unos dibujos
al lado del…
Bueno era una sensación de pérdida de
límites de la que os hablaré otro día.
Mercedes
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Emilia Ruiz
escribe para nuestro foro; día 27 de
agosto:
Hoy sólo escribo para felicitar a Mercedes y a Beatriz
por sus escrito, además de su calidad literaria y
humana, hay algo que me ha sorprendido aún más, que es
esa capacidad de transmisión por un lado, esos recuerdos
que emergen como si de barcos hundidos y recuperados se
tratara hablándonos de su tiempo en este tiempo mismo y
por otro, esa doble vertiente del lenguaje que nos
describe también a quien escribe, en definitiva una
riqueza compartida.
Un
saludo para todos.
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Virginia Ariza,
desde Cádiz, escribe para nuestro foro; día
28 de agosto:
Me ha llamado la atención el último
tema aparecido en las discusiones, y más que un tema es para
mi "el hecho de proponerse recordar algo que ha tenido lugar
a lo largo de la existencia propia","un volver la vista
atrás" como he leído en las frases de mis compañeros, una
"oportunidad de hacer ver que somos privilegiados de poseer
la bendita memoria", para bien o para mal, que somos capaces
de grabar y retener informaciones, frente a las personas que
por desgracia han perdido tal capacidad (o será una virtud a
la manera griega, o una cualidad...?). A veces los filósofos
se han preguntado por la existencia del mal y del bien en el
mundo, si existe uno u otro, o si es el bien el que engloba
al mal como parte mayoritaria. La conclusión de estos
filósofos se ha inclinado normalmente hacia la preferencia
por el bien. Creo que lo mismo sucede con la memoria.
¿Cuántas veces hemos recordado las cosas malas frente a las
cosas buenas? El hombre retiene en su memoria ambos tipos de
cosas, pero a la hora de recordar, de hacer revivir los
acontecimientos, la nostalgia lo invade. Le gusta recordar
aquellas cosas que le han llevado a ser feliz,
circunstancias que en momentos de soledad han despertado una
sonrisa, la alegría de unos tiempo donde todo era distinto
pero no mejor.
Como dicen algunas personas: para
llorar siempre hay tiempo". Que si se llora que sea de
alegría. ¿Para qué queremos recordar la tristeza, que aunque
sea las mínimas, hemos sentido en algunas ocasiones?, ¿por
qué memorizar tales infortunios ante los demás y ante la
vida? Si el hombre tiene a encontrar la felicidad, puede
poner de su parte, y la memoria es un instrumento que puede
servirle de ayuda.
Parece que la memoria es un libro en
blanco donde vamos anotando cada paso que damos. Y
seguramente ande en cada uno de nosotros repleta, como un
vaso a punto de rebosar. En la mía aparecéis vosotros, el
hecho de no dejar de participar con gente tan agradable.
Muchas gracias y besos.
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Ismael Suárez, desde Oviedo,
escribe para nuestro foro; día 13 de agosto.
El
problema de la distinción de contextos remite al
problema mismo de qué es la razón, qué es el
pensamiento. En un principio, parece que la
justificación de una teoría corresponde al patrón de
pensamiento “razonado”, y que el descubrimiento
tiene vías más allá del razonamiento consciente. Sin
embargo, como indica no sólo Gigerenzer sino tantos
otros filósofos, esta distinción no es real. A la
hora de descubrir nuevas teorías, el razonamiento es
también decisivo, y a la hora de justificar, no
siempre es tan sencillo indicar de forma razonada
por qué pensamos que una teoría es mejor que otra.
Pienso que el propio pensamiento humano no puede
distinguir de manera clara la manera en que llega a
conclusiones o la manera en que toma decisiones.
Analizamos las cosas, podemos poner argumentos a
favor y en contra, llegar a una clara conclusión, y
luego decidir que hacemos lo contrario,
sencillamente guiándonos por una “impresión” o una
“intuición”, una sensación de que lo mejor es esto o
lo otro. Yo diría que, en nuestras reflexiones,
lógica y poesía danzan unidas de la mano y tan
pronto nos encontramos frente a una como frente a la
otra, o las dos a la vez. Nuestros pensamientos
resultan ser algo indefinible e inescrutable, pero
mucho más hermosos y útiles que si fueran algo
meramente mecánico, aunque ese algo pudiera tomar
las decisiones correctas.
Espero leer en los próximos meses el libro de
Gigerenzer, estoy seguro de que puede aportarnos
muchas nuevas ideas y sugerencias sobre la cuestión
del pensamiento.
Hasta pronto,
Ismael
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Mercedes Laguna
escribe
para nuestro foro; día 16 de agosto:
Queridos amigos:
Quiero felicitar en primer
lugar a los que están participando de forma activa y
construyendo con sus aportaciones este pequeño Foro. También
a los que, por ahora sólo leen, porque confío en que
llegarán sus aportaciones.
Uno de los temas que están
encima de la mesa es el de la racionalidad (y la ciencia),
sus zonas luminosas y sus lugares oscuros; teníamos como
autor invitado a Gigerenzer y su ciencia cognitiva. Me
gustaría invitar a otros autores también a nuestra mesa
redonda (con forma de pantalla) para que el debate sea más
provechoso y sus conclusiones más densas.
A mí se me ocurrían estos días
dos autores: Jon Elster con su Alquimias de la mente (la
racionalidad y las emociones), y también, aunque parezca
raro, he pensado en Hegel. Como este último es más difícil,
sobre todo por su forma árida de presentar las cosas, voy a
empezar (sólo sólo empezar) por él.
Espero que también vosotros
hagáis vuestras invitaciones a la mesa redonda presentando a
otros ponentes o preguntando o poniendo voz a los que vayan
apareciendo.
Hasta pronto
Mercedes
Mirando a Hegel
Pienso que en estos
comienzos del milenio deberíamos detenernos; es un buen
momento para hacer balance, y puede que haya que hacer un
hueco para mirar de nuevo a Hegel. Habría que leer en muchos
casos, releer en otros.
En mi opinión, tendríamos que hacer, después de habernos
sumergido en la pragmática, un ejercicio de acercamiento a
este filósofo que elaboró un potente sistema cohesionado,
construido con los materiales de la racionalidad y del
idealismo. Aunque, en principio, pueda resultarnos a
algunos un filósofo antipático.
Un Hegel después de Hegel, como aquel libro sobre Kant que
coordinaban Muguerza y Rodríguez Aramayo.
Sería interesante detallar los puntos en los que la
pragmática se queda necesitando el apoyo de la ontología, en
los que puede alumbrarla la filosofía de Hegel (intuyo que
el pensamiento de Hegel es hoy capaz de iluminar los puntos
oscuros de la posmodernidad). Es un camino que me gustaría
recorrer.(Aunque en muchos casos sea elaborando una crítica
de su filosofía).
Por el momento sólo voy a presentar algunas ideas en torno a
Hegel que pueden resultar fecundas para la reflexión.
En el archivo adjunto recojo un extracto de la obra de
Eusebi Colomer: El pensamiento alemán de Kant a Heidegger,
tomo II.
Quisiera subrayar algunos puntos:
– la necesidad de reflexión, de
racionalidad; los componentes oscuros de esta racionalidad;
– la autoconciencia de nuestra
esencia como sujetos, diferentes de los otros, pero
necesitados también de los otros: nuestro pensamiento
necesita del pensamiento de los otros para construirse;
– la necesidad de atender a lo
concreto, pero a la vez de encontrar en lo inmediato otras
conexiones.
Un saludo
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Mercedes Laguna
escribe
para nuestro foro; día 18 de agosto:
Hola a todos.
He
pensado que quizá asusta un poco el tema de Hegel,
especialmente para los que no han estudiado Filosofía.
Por eso, quiero presentar hoy un texto de Kant que
invita más al comentario.
Pensé en este texto al leer vuestros mensajes: el
asombro, la sabiduría, cohabitando con la lógica y un
cierto tipo de método científico. Otra vez la cuestión
del pensamiento y la racionalidad.
Adjunto
el texto de Kant con el que el filósofo concluye su
Crítica de la razón práctica, en donde se había
planteado las cuestiones relativas a la acción, la ética
y la libertad.
Si yo fuera
profesora de Filosofía, se lo pondría a mis alumnos para
que lo comentaran en un examen. Ahora os lo traigo a
vosotros para que lo leáis de nuevo, o por primera vez y
para que lo escuchéis como si el mismo Kant hubiese
venido a participar en nuestro foro artesano:
Dos cosas
llenan el ánimo de admiración y respeto, siempre nuevos
y crecientes, cuanto con más frecuencia y aplicación se
ocupa de ellas la reflexión: el cielo estrellado
sobre mí y la ley moral en mí. Ambas cosas no he de
buscarlas y como conjeturarlas, cual si estuvieran
envueltas en obscuridades, en lo trascendente fuera de
mi horizonte; ante mí las veo y las enlazo
inmediatamente con la consciencia de mi existencia.
La primera empieza en el lugar que
yo ocupo en el mundo exterior sensible y ensancha la
conexión en que me encuentro con magnitud incalculable
de mundos sobre mundos y sistemas de sistemas, en los
ilimitados tiempos de su periódico movimiento, de su
comienzo y de su duración.
La segunda empieza en mi invisible
yo, en mi personalidad, y me expone en un mundo que
tiene verdadera infinidad, pero sólo penetrable por el
entendimiento y con el cual me reconozco (y por ende
también con todos aquellos mundos visibles) en una
conexión universal y necesaria, no sólo contingente como
en aquel otro.
El primer espectáculo de una
innumerable multitud de mundos aniquila, por decirlo
así, mi importancia como criatura animal que tiene que
devolver al planeta (un mero punto en el universo) la
materia de que fue hecho, después de haber sido provisto
(no se sabe cómo) por un corto tiempo de fuerza vital.
El segundo, en cambio, eleva mi
valor como inteligencia infinitamente por medio de mi
personalidad, en la cual la ley moral me descubre una
vida independiente de la animalidad y aun de todo el
mundo sensible, al menos en cuanto se puede inferir de
la determinación conforme a un fin que recibe mi
existencia por esa ley que no está limitada a
condiciones y límites de esta vida, sino que va a lo
infinito.
Pero admiración y respeto pueden,
sí, incitar a la investigación, pero no suplir su falta.
¿Qué hay, pues, que hacer para instaurar ésta de una
manera útil y adecuada a la elevación del objeto? […]
[…] como suele ocurrir a los
adeptos de la piedra filosofal, prometen, sin
investigación metódica ni conocimiento de la naturaleza,
tesoros de ensueño y despilfarran los verdaderos. En
una palabra, la ciencia (buscada con crítica y
encarrilada con método) es la puerta estrecha que
conduce a la teoría de la sabiduría, si por ésta se
entiende no sólo lo que se debe hacer, sino lo que debe
servir de hilo conductor a los maestros para abrir bien
y con conocimiento el camino de la sabiduría que todos
deben seguir y preservar a los otros del error; ciencia
ésta cuyo guardián debe ser siempre la filosofía […]
(Kant, conclusión a la Crítica de la Razón práctica)
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Un saludo
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Javier de Reparaz
escribe
para nuestro foro; día 19 de agosto:
Hola de nuevo
Al volver a casa, veo que
algunos no se han ido de vacaciones y que siguen
"produciendo" frente al ordenador ;-) Por lo
tanto hay varias cosas a comentar:
He recibido el archivo de presentaciones, ahora
nos conocemos algo mejor. En el archivo no
estaba la mía. Ignoro si es por que la envíe
tarde o porque no ha llegado a la moderadora. Si
es así te la volveré a mandar.
Poesías: No deja de ser curioso que en un "foro
de cuasi-filósofos" aparezca la poesía. Parece
que la poesía se quiere tomar la revancha sobre
la omnipotente razón. Por mí adelante, aunque no
seré yo el que me meta en semejantes aventuras.
Mesa redonda: más que una mesa redonda parece
"salto con pértiga". Creo que la "jefa" ha
puesto el listón demasiado alto. Pero habrá que
intentarlo. Por cierto a mi no me ha llegado el
archivo adjunto de Eusebi Colomer.
Un saludo. Javier De Reparaz.
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Emilia
Ruiz
escribe para nuestro foro; día 21 de
agosto:
Sobre el texto
de Kant
He leído varias veces el texto con que
Kant termina su crítica a la razón práctica. Mi opinión es que
el texto está dotado de extraordinaria fuerza; en él, Kant hace
mención a dos mundos o estados de consciencia que el hombre
suele experimentar; el primero, el mundo exterior, ese mundo
sobre mundos y sistemas sobre sistemas, donde Kant ve al hombre
en su estructura animal, donde, razonablemente, sólo es un punto
en el universo, dotado puntualmente de fuerza vital.
Kant como un gran pensador de la razón,
separa para su estudio y exposición esos dos mundos, el primero
al que me he referido y el segundo al que Kant define como "mi
invisible yo" o la conexión universal, sólo accesible por el
conocimiento; también dice de este último, al que también llama
"ley moral", que le descubre una vida independiente de la
animalidad, una existencia regida por una ley universal que no
está limitada por condiciones de esta vida sino que va a lo
infinito.
Estos pensamientos que, como ya he dicho
me parecen perfectamente razonables, creo que admiten como
cualquier exposición, otro pensamiento razonable. Pienso que
este escrito proviene de un estado de consciencia determinado,
donde el hombre se visualiza a sí mismo en el contexto del
universo, también pienso que separar estos dos mundos para su
estudio es inapropiado, puesto que todo está unido, así que con
este procedimiento no se podrán conocer leyes universales, sino
una exposición en sí misma.
Kant habla de una conexión universal a la
que sólo se accede por el entendimiento; yo pienso que de
existir esa conexión no necesitaría ésta de nuestro
entendimiento “para ser”, como no lo necesita ninguna ley vital,
así en este punto creo que vuelve a hablar de consciencia mas
que de ciencia.
En cuanto a que esta vida es independiente
a la animalidad, creo que esto es imposible, porque no se
puede eliminar parte de una composición, si queremos hacer un
estudio fiable, por el mero instinto de hacer a partir de ahí
una catarsis.
Creo que un pensamiento exhaustivo de esa
ciencia a la que Kant apela con el tutelaje de la filosofía,
debería llevarnos a un estudio profundo de nosotros mismos –en
un nivel integral– y de nuestro entorno, para saber que leyes
nos rigen.
Un saludo.
Emilia Ruiz.
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Ismael Suárez,
escribe para nuestro foro; día 22 de
agosto:
En la lectura del texto
de Colomer sobre Hegel, enviado por Mercedes, me he
fijado especialmente en la idea de conocimiento
relacional y me han ido surgiendo algunas reflexiones.
En principio, podemos
considerar el pensamiento como el proceso de aprehensión
y el conocimiento como lo aprehendido, pero también
podemos ir más allá, y entender pensamiento y
conocimiento como una unidad en movimiento continuo. Al
igual que el ser, que nunca, en mi opinión, es “ser”,
sino siempre “siendo”, el conocimiento nunca es algo
hecho, lo “sabido” como tal, sino siempre un proceso,
algo que construcción y variación constante.
Nuestro ser pensante
nunca se detiene y lo que pensamos y lo que conocemos no
son algo secuencial que finaliza en el conocer, sino
algo simultáneo y sin término. Así también, al
conocimiento relacional, que en el texto tendría un
carácter más bien espacial, es decir, la concepción de
algo, no en sí mismo, sino en relación consigo mismo o
con alguna otra cosa, podríamos añadirle un aspecto
relacional temporal: no conocemos algo en sí mismo
ahora, sino algo en relación consigo mismo (o con otra
cosa) un instante antes y un instante después. Conocemos
esto ahora que era (o no era) así en el pasado, y que
será (o no será) así en el futuro.
Saludos,
Ismael
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Emilia Ruiz
escribe para nuestro foro;
día 14 de agosto.
Respuesta al
mensaje de Ismael:
La contextualización de las teorías, su explicación,
su análisis, implica necesariamente a científicos que
certifiquen su veracidad dentro de un orden empírico y a
filósofos que apliquen su criterio de forma. Pero ambos
resultados no creo que aporten al conocimiento del
desarrollo de éstas, ni a la comprensión de su inicio o
estadio concreto, más luz que la evidente o la
razonable.
La mente humana es más compleja que la función de la
conciencia en sí misma, por este motivo será muy difícil
que afloren a ella todos los datos, todos los impulsos
que conducen a la creación, aunque no por ello dejen de
tener una explicación física o matemática, quizás a esta
imposibilidad de máxima abstracción se le llame
intuición, de tal forma que pueda ésta ejercer como una
especie de brújula, sin el inconveniente de la
saturación.
Existe un binomio atemporal para mí muy importante
que es el siguiente: hacemos lo que somos y somos lo que
hacemos.
Quizás alguna vez la idea del ojo que se ve a sí
mismo, pueda dejar paso al conocimiento.
Un saludo para
todos
Emilia
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Eva Raquel Castaño
escribe para nuestro foro;
día 14 de
agosto:
Como últimamente
no estoy muy inspirada para escribir y no he aportado
nada, por lo menos, quería decir que me han encantado
todas las aportaciones que habéis hecho. Yo, sobre el
tema del Tiempo, escribí una poesía que está en la
página web, me imagino que la habréis leído ya.
¡Enhorabuena a todos!. No dejéis de seguir siendo tan
"especiales".
Un abrazo.
Raquel.
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Nota de Mercedes: adjunto el poema al que se refiere
Raquel:
Los
frutos
del tiempo y del silencio
Tiempo de dolor
con pequeños placeres
que parecen más grandes.
Siempre
me ha gustado y
he necesitado
la palabra.
Pero,
últimamente
me rodea
el silencio.
Por eso,
quiero llenar
los silencios
de mi vida
con palabras y
buenos deseos
que enriquezcan
mis sentidos.
Para
decir adiós,
aunque no sea
para siempre, y
dar después
el hola final.
Para
serenar mi mente,
cerrar los ojos, relajarme,
sentir los días de lluvia,
de pérdida, de ausencia y
apreciar más el sol,
valorar todo lo que poseo.
Para
entregarme
a mí misma
dejando que
fluyan las ideas y
surja la creatividad.
Para
recordar y
aprovechar
que estoy viva,
que puedo conseguir
lo que soñé.
Para
saborear
la libertad solitaria,
que me lleva navegando
rumbo hacia el futuro,
con momentos especiales
que me hagan sentir
que no importa la falta
ni el paso del tiempo.
Para
mantenerme
con valor y firmeza
ante las tormentas,
renovarme y
recuperar
la paz perdida
de mi corazón.
Tiempo lleno
de gentes buenas
que me sostengan
con sinceridad,
alegría y cariño.
Tiempo repleto
de pasión y esperanza,
para alimentar
mi espíritu vivo y
existir auténticamente.
Tiempo para
llegar al infinito.
(Eva Raquel
Castaño. Baza, mayo del 2004)
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Emilia Ruiz
escribe para nuestro foro;
día 14 de agosto:
Este poema nace de una de estas noches
de agosto,
donde el calor hace ralentizar cualquier
pensamiento.
NOCHE DE AGOSTO.
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Cae la noche calurosa de agosto
como una gata;
a los tejados ardientes regresa
lenta y mansa, silenciosa.
El aire condona recuerdos, los cambia
por hirvientes deseos, esperanza
nunca rota, lenta y mansa.
Despacio pasan las nubes y arrastran
un cortejo de estrellas, silenciosas
y una luna lenta y mansa.
Una lagartija escala las paredes blancas
de una Andalucía vieja, lenta y mansa
silenciosa...
Repasando los mensajes he vuelto a leer el poema de W.
H. DAVIS: "LEISURE" y he encontrado algo que escribí
sobre cómo casi siempre dejamos lo que importa en el
camino, sin detenernos.
Camino con los pies descalzos,
mis manos desalojan los bolsillos vacíos
donde llevo trabajos y ausencias,
ante mis ojos desfilan belleza y muerte
cogidas de la mano, siempre unidas,
acaso sean luz y sombra y yo un ser, ciego. Si amaneciera, si la luz volviera a mis ojos,
no desperdiciaría ni una brizna de hierba,
ni un átomo de luz, ni una palabra tuya,
mas creo que no se
ha hecho para mí tanta dicha.
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Emilia Ruiz
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Eva Raquel Castaño
escribe para nuestro foro;
día 16 de agosto:

TODO / NADA
No siento nada y, a la vez, me inunda todo.
Los pensamientos se retienen en mi mente sin querer hacerse realidad.
No espero nada y, a la vez, lo deseo todo.
Días de calor estival, sopor, quietud y serenidad; mezclados con otros de algarabía y ajetreo.
No doy nada y, a la vez, lo recibo todo.
Días de verano, de satisfacción, paisajes y caminos, colmados de músicas, lecturas, algunos cambios,
y creaciones.
No busco nada y, a la vez, lo espero todo.
(Eva Raquel, 16-08-04)
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