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2º de Bachiller
(alumnos del I.E.S. "P. J. Montoya",
Baza)
2003-2004:
-
Comentario sobre un texto
de Unamuno. Gonzalo Fernández Marcos
-
Comentario de un fragmento
de La Busca de Pío Baroja. Joaquín Castellano
-
Comentario sobre un poema de
Antonio Machado. Ignacio José Martínez
-
Comentario de la escena
decimatercia de Luces de Bohemia de Valle-Inclán. Yeray Pérez
Vallejo.
-
Comentario de la escena
decimatercia de Luces de Bohemia de Valle-Inclán. Joaquín
Castellano.
Comentario de un
fragmento de
En torno al casticismo de Unamuno
Gonzalo Fernández
¡Qué
hermosura la de una puesta de sol en estas
solemnes soledades! Se hincha al tocar el horizonte
como si quisiera gozar de más tierra, y se hunde,
dejando polvo de oro en el cielo, y en la tierra sangre
de su luz. Va
luego blanqueando la bóveda infinita, se
oscurece de prisa, y cae
encima, tras fugitivo crepúsculo, una noche profunda, en que tiritan las estrellas.
No son los atardeceres dulces, lánguidos y largos
del septentrión.
¡Ancha es Castilla! ¡Y qué hermosa la tristeza
reposada
de ese mar petrificado y lleno de cielo! Es un
paisaje uniforme y monótono en sus contrastes de luz
y
sombra, en sus tintas disociadas y pobres
matices. Las
tierras se presentan como en inmensa
plancha
de mosaico de pobrísima variedad, sobre que se extiende
el
azul
intensísimo
del cielo. Faltan suaves
transiciones, ni hay otra continuidad armónica que la de la
llanura inmensa y el azul compacto que la cubre
e ilumina.»
Miguel de Unamuno. En torno al casticismo
Comentario:
Ø
LOCALIZACIÓN:
Este texto pertenece a Miguel
de Unamuno que nació en Bilbao en 1864. Allí vivió hasta los 16
años y posteriormente se trasladó a Madrid para estudiar letras.
En 1891, después de haber gastado sus ahorros en un viaje por
Francia e Italia, volvió a Madrid para preparar oposiciones.
Después de algunos fracasos consiguió la cátedra de griego en la
Universidad de Salamanca, donde pasó gran parte de su vida. En
1901 fue nombrado rector de la Universidad. En 1914 fue
destituido de su cargo. En 1920 fue condenado a 16 años de
cárcel, acusado de haber insultado al rey, la sentencia no se
llevó a cabo. Durante la dictadura de Primo de Rivera fue
despedido de su cátedra y exiliado a Fuerteventura, de donde
consiguió salir y exiliarse voluntariamente a Francia. Su
regreso a España, en 1930, fue un triunfo personal. Se unió a
quienes pedían la abdicación de Alfonso XII y la instauración de
la República. Ocupó diversos cargos públicos durante la
República, pero pronto se desilusionó y a finales de 1933 volvió
a su trabajo en Salamanca. Allí murió en diciembre de 1936.
Ø
TEMA:
El tema del texto es la
descripción de la belleza de un atardecer,
a pesar de su tristeza, y la
reflexión sobre Castilla a partir de esa experiencia de
contemplación de la belleza.
Ø
GÉNERO LITERARIO:
Es una descripción,
pero pertenece a un libro de ensayo.
Ø
RELACIÓN DEL TEXTO CON
LA TEORÍA DEL AUTOR Y LA
GENERACIÓN DEL 98
El texto trata de la sencillez
de un paisaje sobrio y liso, sin desniveles ni árboles, sólo
tierra y cielo, no obstante hay un tinte de belleza en la
descripción del horizonte cuando se escapa de la tierra y se une
con el cielo. Da una sensación de serenidad e inmensidad, sin
embargo es monótono, no hay variedad, es siempre igual. Aquí
Unamuno establece un paralelismo entre la tierra y el carácter
de las gentes, son como su paisaje, monótonas, sin inquietudes,
alienadas, no se alteran como el paisaje que no presenta
alteraciones ni desniveles, sino una uniformidad de carácter
conformista ante la pérdida de España. Una noche profunda en que
tiritan las estrellas, aquí en la inmensidad de esa noche oscura
se establece una comparación con la inmensidad de la tristeza
que siente el autor y apenas hay luz: tiritan las estrellas, hay
muy pocas, como si tuviesen frío. Sin embargo sobre esta tierra
se extiende el azul extensísimo del cielo, sobre esta pena y
esta pobreza de ánimo hay un gran cielo azul, una gran ilusión
como una promesa que es alcanzable, no inalcanzable como el
cielo.
Esta obra “En torno al
casticismo” se publicó en 1895. Unamuno profundiza en el
carácter nacional. Según su opinión, un pueblo debe conocer su
historia para conocer su personalidad. Pero Unamuno no se
refería a la historia que recogen los libros, sino a esa otra en
que los protagonistas son los seres anónimos que realizan su
tarea cada día, al margen de quien gobierne. Son seres
“intrahistóricos”. Mientras que la historia cambia, la
“intrahistoria” es eterna. Para conocer esa tradición que no
varía, hay que introducirse en el pueblo y en el personaje, pues
éste es importante para conocer el espíritu de la gente.
El texto se centra en la
sobriedad del paisaje de Castilla, en esto se relaciona con el
pensamiento de la Generación del 98, mitificación que hacen de
Castilla a la que consideran la esencia de la patria. Al hablar
de la pobreza del suelo de Castilla, se relaciona con la postura
literaria de la Generación del 98, pobreza, regionalismo y
preocupación literaria por el paisaje español.
El poeta Pedro Salinas, señaló
que el grupo cumplía los requisitos para poder hablar de “grupo
generacional”. Este grupo lo forman Miguel de Unamuno, Pío
Baroja, Ramiro de Maeztu y Azorín.
§
Las fechas de nacimiento no
superan la diferencia de quince años entre el mayor y el menor.
§
Presentan elementos
educativos similares.
§
Frecuentaron lugares comunes.
§
Aparecen en la escena
literaria en fechas aproximadas.
§
Influye en ellos un hecho
histórico generacional: el desastre de 1898.
§
Su guía es Larra, un autor
que compartía la preocupación por España.
§
Comparten un lenguaje
generacional.
Ø
COMENTARIO DEL LENGUAJE
LITERARIO
Hay abundancia en el texto de
sustantivos y adjetivos, lo que le da gran colorido y
sensibilidad. Existen campos semánticos de pobreza: “uniforme”,
“monótono”, “disociados”… y de tristeza: “oscurece deprisa”,
“profunda noche”, “se hunde”.
Ø
CRÍTICA
Me parece un pensamiento muy
pesimista en la descripción de este sombrío paisaje. Se revela
la tristeza del autor, como lo ve, la expresión de su
pensamiento, lleno de negatividad y oscuridad tal como ve el
paisaje, así ve a España de una manera triste y pesimista y
también a sus moradores. Creo que la Generación del 98 y en este
caso Unamuno, se sumerge en un profundo pesimismo que no le
convenía a los españoles en este tiempo, sino todo lo contrario,
había que darle empuje y ánimo a los españoles y no contagiarles
ese pesimismo para que salieran de ese estado en que se
encontraban y no reiterar y aparcar la situación escribiendo de
esta manera.
Gonzalo Fernández Marcos
______________________________________________
Comentario de un
fragmento de La Busca
de Pío Baroja
Entre el puente de Segovia y el de Toledo, no
muy lejos del comienzo del Paseo Imperial, se abre una hondonada
negra con dos o tres chozas sórdidas y miserables. Es un hoyo
cuadrangular, ennegrecido por el humo y el polvo del carbón,
limitado por murallas de cascote y montones de escombros.
Al llegar a los bordes de esta hondonada, el
trapero se detuvo e indicó a Manuel una casucha próxima a un Tío
Vivo roto y a unos columpios, y le dijo:
-Esa es mi casa; lleva el carro ahí y vete
descargando. ¿Podrás?
-Sí; creo que sí.
-¿Tienes hambre?
-Sí, señor.
-Bueno; pues dile a mi mujer que te dé de
almorzar.
Bajó Manuel con el carro hasta la hondonada
por una pendiente de escombros. La casa del trapero era la mayor de
todas y tenía corral y un cobertizo adosado a ella.
Se detuvo Manuel a la puerta de la casucha; una
vieja le salió al encuentro.
- ¿Qué quieres tú, chaval? -le dijo-. ¿Quién te
manda venir aquí?
-El señor Custodio. Me ha encargado que me diga
usted dónde tengo que dejar lo que va en el carro.
La vieja le indicó el cobertizo.
-Me ha dicho también -agregó el muchacho que
me dé usted de almorzar.
- ¡Te conozco, lebrel! -murmuró la vieja.
Y después de refunfuñar durante largo rato y de
esperar a que Manuel descargara el carro, le dio un trozo de pan y
de queso.
Frente a la puerta de la vivienda, en un raso
de tierra apisonado, se levantaba un Tío Vivo, rodeado de una
valla bajita, octogonal, en cuyos palitroques, podridos por la
acción de la humedad y del calor, se conservaban algunos restos de
pintura azul.
Aquellos pobres caballos del tío Vivo,
pintados de rojo, ofrecían a las miradas del espectador indiferente
el más cómico y al mismo tiempo el más lamentable de los aspectos;
uno de los corceles, desteñido, presentaba color indefinible; otro
debió de olvidad una de sus patas en su veloz carrera; algunos de
ellos, en postura elegantemente incómoda, simbolizaban la tristeza
humilde y la modestia honrada del buen gusto.
Al lado del Tío Vivo se levantaba un
caballete formado por dos trípodes, sobre los cuales se apoyaba una
viga, cuyos ganchos servían para colgar columpios.
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COMENTARIO
Joaquín Castellano
Este breve fragmento
de La Busca corresponde como todo la obra al periodo más
importante de la literatura barojiana, es decir, en la primera
década del siglo XX. Se trata por tanto de un Baroja que aún
mantiene una ligera relación con la vida política y social de su
entorno, rasgo que desaparece en sus últimos años.
Baroja, excelente
descriptor que destaca por una sublime capacidad de transmisión
de impresiones, hace gala de esas dotes en este fragmento.
Presenta la vivienda de un trapero y al resto de habitantes de
un amargo suburbio si el menor miramiento y piedad. Abundan los
adjetivos en forma despectiva (Ej. “casucha”) y tensa los
diálogos dándonos una imagen gruñona y resentida de los
personajes.
Podemos por tanto
advertir el carácter anti-social de Baroja, situándose él fuera
de la sociedad con una omnipresente melancolía existencial. En
esta obra Baroja emplea un narrador en 3º persona que sin
embargo muestra simpatía por el protagonista, un joven desvalido
y victima de la cruel realidad, prototipo característico de los
protagonistas de sus novelas. Gente inadaptada a la sociedad en
la que viven y que tratan de sobrevivir a toda costa, ya sea
buscando la soledad o el amparo de algún protector.
Los personajes que
aparecen en este fragmento son tres: el trapero, su mujer y
Manuel. En seta obra Manuel desempeña un papel muy similar al de
un lazarillo, salvando las diferencias obvias entre las épocas
en que transcurren los hechos tanto de una como de la otra
novela. Manuel vive por lo tanto al abrigo del trapero, quien a
su edad ha podido ya adaptarse y pasar a conformar la realidad
del pueblo llano de Madrid. Manuel por tanto ha de aprender del
trapero a valerse por sí mismo. En cuanto a la mujer del
trapero, Baroja da a esta anciana un corte o estilo de
desconfianza y malas formas.
Respecto al tiempo
de la obra podemos resaltar, la profunda melancolía propia de un
tiempo oscuro vacío de esperanza conformador invisible de la
realidad, el cual se apodera del espacio y por tanto de las
vidas de estas gentes acabando con su idealismo a fuerza de la
experiencia de la monotonía de la vida cotidiana.
El espacio en que
transcurre este fragmento es un humilde barrio de la capital en
donde se aúnan los pobres que son victimas de la desigualdad.
Baroja emplea también a la hora de describir este espacio
adjetivos despectivos que producen en el lector una fuerte
sensación de apatía hacia las causas que ha provocado la
realidad y simpatía hacia los pobres desvalidos del lugar, al
los que Baroja también ataca sacando a relucir las maldades
inherentes a todos los hombres y que por supuesto ellos también
poseen.
A penas ocurren
acontecimientos en el fragmento puesto que es una descripción
casi por completo. Y los pocos hechos que aparecen son narrados
en pasado (pretérito perfecto simple) intercalados con diálogos
, obviamente en presente, que actualizan y nos llevan al momento
de la escena.
Como en toda
descripción hay un buen numero de adjetivos, no obstante buena
parte de la descripción se realiza mediante verbos acompañados
de sustantivos comunes. Aparece también un buen número de
pronombres “se”, que en la descripción otorgan, en mi opinión,
un carácter impersonal a las circunstancias dotándolas de un
trasfondo estoico para el lector; siendo nuestra única
alternativa a la situación a la posibilidad más deseable el
aceptar las circunstancias tal como son, sin enfrentarnos a
ellas debido a que esto nos produciría dolor.
Haciendo un
comentario crítico del fragmento, podremos resaltar el
desconocimiento del lector acerca de las intenciones barojianas
presentando unas características tan negativas a la escena, a la
vida. Bien podríamos pensar que se trata únicamente de un texto
impiadoso con el pueblo y la sociedad poniendo de manifiesto sus
injusticias y crueldades, o bien pensar que Baroja emplea este
estilo de narración tan dura con las gentes y describiendo tan
negativamente el entorno social como una forma de hacer una
crítica irónica que pudiera mover las conciencias de los
lectores y conseguir así un cambio de estas circunstancias. Si
buscamos en la biografía de Baroja, podríamos afirmar que en
fechas tan tempranas como en la que escribió esta obra quedaba
aún algo de ese idealismo innato a todo hombre a pesar de que
sus actuaciones y posiciones posteriores frente a la sociedad no
lo ratifiquen.
Pero siguiendo una
interpretación mas tradicional de lo que se cree fue el
pensamiento de Baroja esta obra si es una pieza clave en esa
melancolía anti-social y solitaria que niega la realidad social
del hombre en tanto que lo es. Y si quisiéramos obtener alguna
conclusión válida de la misma sería que el dolor existencial
debido a la muerte conocida, propio del hombre en reflexión no
ha de turbar o nublar su idealismo y su intención de cambio en
busca de mejorar su realidad a pesar de que sea esta fruto de
una consciencia efímera.
(Joaquín Castellano)

Comentario
de texto:
Poema CLXXV
(MUERTE DE ABEL MARTÍN)
de
Antonio Machado
CLXXV
(MUERTE DE ABEL MARTÍN)
Pensando que no veía
porque Dios no le miraba,
dijo Abel cuando moría:
Se acabó lo que se daba.
J. de Mairena: Epigramas.
I
Los
últimos vencejos revolotean
en torno
al campanario;
los
niños gritan, saltan, se pelean.
En su
rincón, Martín el solitario.
¡La
tarde, casi noche, polvorienta,
la
algazara infantil, y el vocerío,
a la
par, de sus doce en sus cincuenta!
¡Oh
alma plena y espíritu vacío,
ante la
turbia hoguera
con
llama restallante de raíces,
fogata
de frontera
que
ilumina las hondas cicatrices!
IV
Viví,
dormí, soñé y hasta he creado
-pensó
Martín, ya turbia la pupila-
un
hombre que vigila
el
sueño, algo mejor que lo soñado.
Mas si
un igual destino
aguarda
al soñador y al vigilante,
a quién
trazó caminos,
y a
quién siguió caminos, jadeante,
a fin,
sólo es creación tu pura nada,
tu
sombra de gigante,
el
divino cegar de tu mirada.
V
Y
sucedió a la angustia la fatiga,
que
siente su esperar desesperado,
la sed
que le agua clara no mitiga,
la
amargura del tiempo envenenado.
¡Esa
lira de muerte!
Abel palpaba
su
cuerpo enflaquecido.
¿El que
todo lo ve no le miraba?
¡Y esta
pereza, sangre del olvido!
¡Oh,
sálvame, Señor!
Su vida entera,
su
historia irremediable aparecía
escrita
en blanda cera.
¿Y ha de
borrarte el sol del nuevo día?
Abel
tendió su mano
hacia la
luz bermeja
de una
caliente aurora de verano,
ya en el
balcón de su morada vieja.
Ciego,
pidió la luz que no veía.
Luego
llevó, sereno,
el
limpio vaso, hasta su boca fría,
de pura
sombra -¡oh, de pura sombra!- lleno.
_______________________________________________
COMENTARIO
Localización. Relación con la teoría.
El poema pertenece a su serie de poemas “De un cancionero
apócrifo” contenidos dentro de sus Obras completas. “De
un cancionero apócrifo” no fue publicado por separado.
Machado crea a sus apócrifos al final de la década de los 20.
Bajo el nombre de Juan de Mairena y Abel Martín publica
numerosos artículos, poemas y ensayos en periódicos de la época,
sobre todo en Barcelona durante la Guerra Civil . Machado es
consciente de la crisis de inspiración que sufre y mediante los
apócrifos pretende buscar una salida y continuar con su obra
literaria. También influye en la aparición de estos personajes
los poemas que escribe a Guiomar, nombre que utiliza para
referirse a su amor de madurez, Pilara de Valderrama. El empleo
de un pseudónimo para referirse a su amada puede que el
inspirara en la creación de otros personajes.
El conjunto de ensayos, poemas, artículos, etc. que publicó bajo
el nombre de Juan de Mairena fue publicado junto en un libro con
el siguiente título: “Juan de Mairena. Sentencias,
donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo”
en 1936. En este libro, al igual que al final de “Campos
de Castilla”, “Nuevas Canciones” y
“De un cancionero apócrifo” Machado expone su visión
acerca de temas filosóficos, ya que se licenció en Filosofía en
Madrid durante su estancia como profesor en Baeza.
Cuando escribe este poema Machado es totalmente consciente de su
vejez, aunque sólo tenía unos 60 años (había nacido en 1875) los
acontecimientos es su vida le hicieron envejecer prematuramente.
Esa conciencia de viejo le hace tratar el tema de la muerte,
antes tratado pero por la muerte de Leonor, no por su propia
proximidad a ella.
-
Comentario de texto
Explicación
del texto
El texto comienza
con una escena alegre, los pájaros revoloteando y los niños
jugando en la plaza, que contrasta con la soledad de Abel
Martín. Esta soledad que también está presente en la vida de
Machado, la soledad es uno de los principales temas de toda la
obra machadiana y es este poema está muy presente, la soledad de
Abel Martín frente a la muerte, la soledad que tiene pese a
estar rodeado de niños saltando y jugando. Pero pese a la
soledad de Abel hay diálogos; los diálogos son una
característica muy frecuente en la generación del 98 ya que
hablando se extraen las ideas de las personas y su conocimiento,
otra influencia filosófica, en este caso de la mayéutica de
Sócrates y Platón. Los diálogos que aparecen no son entre seres
humanos sino con la muerte, el destino ineludible de todos, al
que llevan todos los caminos (“Mas si un igual destino/
aguarda al soñador y al vigilante,/ a quién trazó caminos,/ y a
quién siguió caminos, jadeante,/ al fin, sólo es creación tu
pura nada,/ tu sombra de gigante,/ el divino cegar de tu
mirada.”).
Pero no sólo dialoga con la muerte, al principio del poema V
describe los síntomas de la proximidad de la muerte en Abel y
tras eso se ve una pequeña esperanza, la salvación de Dios. El
narrador en 3ª persona alude a él mediante una interrogación
retórica con ironía, pero en los versos siguientes es el propio
Abel el que pide su salvación a Dios mediante un último grito de
esperanza. Pero Dios no le salva de morir aunque Abel lo siga
pidiendo (“Ciego, pidió la luz que no veía”).
Temas
El tema principal es la muerte, la muerte ineludible para todos,
también se aprecia una leve esperanza inútil igual que se
apreciaba en el poema “A un olmo seco” respecto a que volviera a
brotar el árbol y que Leonor se recuperara, pero esa esperanza
es inútil respecto a la imposibilidad de eludir la muerte. Otros
temas presentes son la soledad y sus recuerdos infantiles, muy
presentes en toda su obra y sobre todo en sus primeros poemas.
El primer párrafo del poema I recuerda enormemente a sus
primeros poemas en “Soledades. Galerías. Otros poemas”
en los que sus recuerdos infantiles son el tema principal.
Influencias
Machado es un autor que es encuentra entre la Generación del 98
y el Modernismo. De la Generación del 98 se aprecia esa
profundidad en sus temas, esa reflexión, Machado da mucha
importancia al contenido más que a la forma. Pero no hay que
olvidar sus influencias modernistas, estas influencias se pueden
observar por ejemplo en el cromatismo presente en el poema. Al
principio se observan los colores propios del atardecer (“¡La
tarde, casi noche, polvorienta,”). Más adelante se ve un
contraste entre los colores oscuros y fríos propios de la
situación de Abel, moribundo con esa luz que representa la
muerte, la luz del final del camino (“el divino cegar de tu
mirada”), colores claros por la luz cegadora y rojizos y
anaranjados (bermejos), colores cálidos propios del amanecer
veraniego.
Comentario
lingüístico
Respecto a los tipos de elocución aparecen diálogos (con la
muerte y con Dios), descripciones como la de la escena infantil
del principio o de los síntomas de la muerte al principio del
poema V y narración como la de la muerte de Abel.
En el texto aparecen bastantes adjetivos, casi todos los
sustantivos van acompañados de algún adjetivo que ayudan
bastante en la recreación mental del poema y de las escenas que
en él se describen.
Métrica
El poema I tiene
el siguiente esquema métrico: 11A 7b 11A 11B 11C 11D 11C 11D 7 e
11F 7e 11F. Respecto a la rima, si se dividiera el poema en 3
estrofas de cuatro versos rimaría en cada una el primero con el
tercero y el segundo con el cuarto. Esta estrofa no pertenece a
ninguna estrofa conocida, son simplemente versos heptasílabos y
endecasílabos con una rima consonante, se aprecia la mezcla de
la métrica popular y culta característica en Machado, versos
agrupados libremente pero con una rima consonante, propia de la
métrica culta. Si se agruparan los tres últimos versos de la
primera estrofa con el primer verso de la segunda estrofa se
formaría un serventesio. El poema IV también es una agrupación
libre de versos de 7 y 11 sílabas con rima consonante y el
siguiente esquema: 11G 11H 7h 11G 7i 11J 7i 11J 11K 7j 7k.
Estructura
interna
-
Poema I →
Contraste entre la alegría de los niños con la tristeza y
soledad de Abel.
-
Poema IV →
Reflexión de Abel Martín sobre la muerte y la vida. La
muerte le llegará a todos al final del camino y es
inevitable.
-
Poema V →
Angustia de Abel ante la muerte, descripción de los síntomas
de la muerte y leve esperanza de recuperación, aunque la
muerte ya no tiene remedio.
Comentario
literario
Respecto a las figuras literarias se
aprecian interrogaciones retóricas (“Versos 31 y 37”). También
se observan metáforas como la luz que simboliza a la muerte. En
el verso 44 hay una sinestesia (boca fría) en la que aparecen el
sentido del gusto (boca) y el del tacto (fría). El primer
párrafo del poema I es entero un claro contraste entre los niños
y Abel Martín.
Comentario
crítico
En el
texto se pueden apreciar influencias claras del modernismo.
Antonio Machado lee de joven a Bécquer y más tarde conoce en
París a Rubén Darío, muy influyente en su poesía. Estas
influencias románticas y modernistas le hacen tener ese uso de
la lengua en el que la forma y la estética de la poesía son
importantes. Pero la reflexión de Machado le hacer dar un giro
en su obra para fijarse más en el contenido y no tanto en la
forma y llega incluso a criticar sus primeros poemas, aunque
siempre cuidó lo que hacía, pero con mucho más trasfondo. Se le
considera así más un autor del 98 que modernista. Este giro a la
reflexión lo tomó sobre todo gracias a determinados
acontecimientos en su vida y a su estudio de los grandes
filósofos ya que se licenció en Filosofía tras la muerte de
Leonor.

Comentario
de un fragmento de
Luces de Bohemia
de Valle–Inclán
Escena
decimotercia
1º ¿Qué función tiene esta
escena en Luces de Bohemia?
Es la culminación
del viaje o ciclo que recorre el personaje Max Estrella, ya que
parte también de esa misma vivienda el día anterior. Por otra
parte nos informa de cómo continúan las vidas del resto tras la
muerte del protagonista. Así como nos narra la situación
angustiosa y de desamparo que a partir de la muerte de May les
tocara vivir a su familia. Valle-Inclán incluye además en este
fragmento un alto nivel irónico y eleva de sobremanera la
tensión entre sus “muñecos”.
Y lo más importante
es la profunda crítica hacia la realidad española ( “En España
es un delito el talento”) que no obstante queda también puesta
de manifiesto con la afirmación de que España no es sino un
deformación grotesca de Europa, ésta ultima perteneciente a otra
escena.
Cabe también
resaltar la diferencia de actitudes y posturas que adoptan los
modernistas (fieles seguidores de la bohemia y verdaderos
admiradores de Max ) y Don Latino (un rastrero hipócrita). En
conclusión, ésta escena es parte importante de la obra puesto
que describe la situación de Max, ya inerte, en medio de
vanaglorios de hipócritas y cierra por tanto la deformación
grotesca de las situaciones de la obra.
2º La integración de lo
grotesco con el dolor trágico alcanza aquí su momento
culminante. Coméntalo.
Valle-Inclan lleva
al extremo la unión de lo grotesco con el dolor trágico, algo
que podemos observar con la diferencia entre los sentimientos de
Don Latino y Madame Collet, el primero actúa como un personaje
grotesco que solo trata de esconder sus verdaderos sentimientos
y la segunda es una persona que, junto a su hija Claudinita,
llegan a experimentar un terrible dolor y alcanzan a comprender
la profundidad de lo acaecido.
También podemos
observar que junto con el dolor de la muerte de Max, aparecen
los reconocimientos y halagos; algo que pudiera parecer grotesco
dada la situación, ya que mientras la mujer y la hija de Max
sufren, se encuentra Don Latino, quien abandonó y robó a Max,
dirigiéndoles palabras de ánimo y condolencia; grotesca
situación.
3º Madame Collet y Clauditina son
tratadas con simpatía por Valle-Inclan. Examina el proceder de
estos personajes.
Madame-Collet es tratada
afablemente por Valle-Inclán, ya que la concibe como una buena
mujer preocupada por la situación de su familia y que ha sido
capaz de obviar los bienes materiales por su amor a un pobre
bohemio poeta. Y como conocemos la biografía de Valle, bohemio
convencido, era de esperar este trato puesto que en cierto
sentido puede ser Madame Collet la proyección de la ideal pareja
de su vida. Y junto a esta mujer desinteresada, intelectual y
compasiva, concibe también Valle a una fiel hija amante y
admiradora de su padre, madura y consciente de la paupérrima
situación de su familia. Y aún ante la multitud de obstáculos y
problemas que les interpone Don Ramón del Valle-Inclán deciden
afrontarlos unidos, juntos.
Y quizás por tanto son ambas lo
bueno y bello de la realidad humana, los héroes de la literatura
Clásica, pero que, vistas a través del espejo cóncavo del
esperpento, observamos a dos humildes mujeres que lo único que
comparten con la gloria de los héroes son sus ideales. Por
tanto, Valle no puede mirarlas de otro modo que no sea el
comprensivo ya que entonces est obra no sería un esperpento sino
una amarga tragedia decadentista.
4º Analiza la forma de hablar de
Basilio Soulinake.
Basilio Soulinake emplea un
lenguaje frío y riguroso propio de las gentes del Norte. Y no
obstante a est frialdad ese rigor es capaz de expresar
exactamente los términos adecuados para definir la situación y
transmitir en el fondo un sentimiento cálido de compañía en los
momentos difíciles.
Por otra parte, en su
lenguaje también se advierte una destacable confianza en sí
mismo e infunde serenidad y seguridad en su presencia. No
podemos tampoco obviar que este personaje está basado en una
persona real y por tanto hemos de suponer que corresponde su
habla con la propia de los círculos que este hombre frecuentaba.
5º Voluntaria: comenta el uso y
la forma de las acotaciones.
Valle-Inclán utiliza las
acotaciones de manera más amplia y distinta a la usual o propia
del teatro, puesto que más que ser una ayuda a posibles
interpretaciones se trata de una descripción sublime en su forma
que permite situar al lector física y emocionalmente. Además de
ser un uso intensivo por su contenido también lo es extensivo
por su cantidad, aparecen varias a lo largo de cada escena.
Y de la forma de las mismas
solo cabe afirmar la creencia d que Valle fue quizás el mejor
escritor en prosa de su tiempo por el exquisito y exacto uso de
nuestra lengua. Abundan en ellas los adjetivos y sustantivos,
dando especial importancia a los primeros y completándolos con
los segundos dando todo esto como resultado unas magnificas
descripciones del momento y el lugar que pueden ser mas valiosas
que una imagen del suceso ya que fijan la atención del lector en
detalles característicos de la situación y que dan un excelente
realismo a lo descrito.
(Joaquín
Castellano)
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